Esta noche, todos los españoles y los ciudadanos de la Comunidad Económica Europea, hemos entrado en el horario de verano. A las dos de la mañana han pasado a ser las tres, lo que significa que este domingo hay una hora menos de sueño y que a partir de hoy, amanece más tarde y por tanto habrá más horas de sol al final del día. Al levantarnos y si no lo hicimos antes, tendremos que poner en hora nuestros relojes mecánicos. Nuestro teléfono móvil, ordenador o tablet ya lo hicieron por su cuenta. La hora perdida la recuperaremos a finales de octubre, cuando de nuevo llegue el horario de invierno.
En Estados Unidos, el horario de verano ya se aplicó en pasado trece de marzo a excepción de los estados de Hawái y Arizona. El primero por su localización geográfica, y el segundo por excluirse del cambio horario hace muchos años. El horario de invierno empezará el primer domingo de noviembre. Canadá y México también tienen horario de verano salvo zonas muy localizadas en ambos países.
Cabe comentar, que la mayor parte de Centroamérica, Sudamericana, Asia y África no tienen cambio horario, ya que en los países cercanos al Ecuador, el horario de reloj difiere poco con el horario solar. También señalar que potencias como China, Rusia, India o Japón carecen de cambio horario. A excepción, de Marruecos, Irán, Israel, Líbano y algunas zonas de Australia que establecen las diferencias de horarios.
Benjamín Franklin, conocido como uno de los Padres de la Patria de Estados Unidos, inventor y autor de innumerables buenas ideas, puso las bases del cambio horario ya en siglo XVIII, al proponer aprovechar que amanecía antes en verano para madrugar y ahorrar así aceite de lámparas.
La idea de Benjamín Franklin fue puesta en marcha por Alemania en 1916 durante la Primera Guerra Mundial, aprobando el cambio de hora para reducir el consumo de carbón.
En España, el cambio de hora se empezó a aplicar a partir de 1918, también para ahorrar carbón, en aquel momento escaso a consecuencia de la Gran Guerra. Hasta 1949 se adelantaba la hora a las veintitrés (para primavera y verano) y se recuperaba a las veinticuatro (para el invierno), pero no todos los años, ya que 1941, 1947 y 1949 quedaron con la hora adelantada todo el año. En la casi década que va de 1950 a 1958, no hubo cambio horario.
En 1974, Estados Unidos y varios países europeos, entre ellos España, establecieron el cambio horario vigente como consecuencia de la crisis del petróleo. La entonces Comunidad Económica Europea lo hizo extensivo a todos los países miembros, en la década de los ochenta.